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La llamada, signo de predilección.
Rafael González-Villalobos Fuente:interrogantes.net

Como te recordé antes, la tradición cristiana ha identificado a través de los siglos la vocación como un signo de predilección divina.

Esta visión no se corresponde, por decirlo en términos coloquiales, con una costumbre que se ha ido transmitiendo de generación en generación sin un motivo claro. Por el contrario, tiene su fundamento profundo en la Sagrada Escritura. Recuerda cómo para los primeros cristianos la elección de sus ministros se llevaba a efecto entre aquellos que por diversas circunstancias podían desarrollar mejor su labor. Además, vemos reiteradamente en los Hechos de los Apóstoles que antes de tomar la decisión pedían las luces adecuadas al Espíritu Santo.

Por otra parte, tenemos la experiencia de tantos hombres y mujeres de Dios santos y santas, que han saboreado con un íntimo y especial deleite aquella frase de la Escritura: ego vocavi te nomine tuo, meus es tu, yo te he llamado por tu nombre, eres mío. El Señor llama a cada uno de manera individual, por su nombre, por su apelativo familiar. Cada persona, con sus peculiaridades, con sus virtudes y defectos, con su carácter, ha sido llamado por Dios para tener con El un trato de intimidad, para tener en El a su mejor Padre, a su mejor Amigo. Estas características que definen a la vocación cristiana común a todos los bautizados, cobran su mayor esplendor en el caso de la llamada a la entrega total. Aquí es como si Dios dijera al elegido: de entre todos mis hijos, he pensado que seas tú el que te encargues de mis asuntos. Te otorgo ese privilegio.

Pero posiblemente el ejemplo más claro lo encontramos en el Evangelio, cuando narra cómo Jesús elige a los Apóstoles: sin duda, podía haber buscado entre los más brillantes sabios de la época, y haber removido su corazón; también podría haber designado a un colectivo, a un grupo ya formado. Sin embargo, fue buscando a los que El quería, y llamándoles de manera individual, por su nombre, en el lugar donde cada uno desarrollaba su actividad a unos en la barca de pescador, a otro tras la mesa de los tributos.... Imagina como sería esa llamada para que todos ellos, dejándolo todo, le siguieran. Con esa misma fuerza la fuerza que otorga el Amor, que es compatible con el respeto a la libertad sigue llamando hoy el Señor a su servicio. Y el que escucha esa voz, como les sucedió entonces a los Apóstoles, no puede por menos que responder con un sí incondicional.

Ahora, amigo lector que te encuentras en tu condición de madre o padre, intenta por un momento ponerte en la piel de tu hija o de tu hijo. Imagina la inmensa felicidad de su alma cuando sienta que es su nombre el que sale de los labios de Jesús, y que con toda su libertad y con toda su decisión responde al Señor, como el joven Samuel del Antiguo Testamento: ecce ego quia vocasti me, aquí estoy, Señor, porque me has llamado.

Si has conseguido ponerte en el lugar de tu hijo, ya te habrá contagiado una pequeña parte de esa felicidad, de esa alegría y de esa paz difícilmente descriptibles. Como madre, como padre, que desde el primer momento has buscado lo mejor para tu hija o para tu hijo, estarás inundado de satisfacción.

Pero por si todavía no he conseguido transmitirte esos sentimientos, déjame que lo intente con un razonamiento mucho más humano: ¿Cuál sería tu reacción si te comunican que tu hija ha sido seleccionada para representar a tu país en los juegos olímpicos? ¿Cuál si designan a tu hijo como componente del equipo nacional en unos campeonatos del mundo? ¿Y si alguno de ellos es elegido para desempeñar un cargo público de elevada responsabilidad? No conozco ningún padre que acogiese con pesar o indiferencia cualquiera de las situaciones anteriores. Entonces, ¿cómo deberías sentirte en tu papel de padre si el que elige no es un seleccionador deportivo, o un gobernante, sino el mismo Dios? ¿Y si, además, sabes que la recompensa no es una medalla de metal o unos ingresos más o menos saneados, sino el ciento por uno, y la Vida Eterna?

                                                                                                                                                                                                       
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