Oh María,
Madre de Jesucristo sacerdote que acompañaste a tu Hijo en su misión redentora, intercede ante Él para que en este tercer milenio siga llamando a más jóvenes al sacerdocio y a la vida consagrada, y a quienes ha llamado, aliéntalos siempre, protégelos en su formación y acompáñalos en su camino a la santidad,
¡Oh dulce Virgen María!