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Entrevista al Padre Marcial Maciel,por jóvenes de Juventud Misionera, Roma, febrero
2002.
Nuestro Padre: ¿Cómo podemos los jóvenes seglares participar más activamente y acelerar el proceso para poder llevar a los jóvenes a su plenitud vocacional? Yo considero que lo primero que ustedes tienen que hacer es orar. No se pueden obtener frutos auténticos en la vida apostólica si no nacen de un corazón que sabe hacer oración., que sabe estar unido con Dios, porque en la oración es donde nosotros dialogamos con Dios, nos unimos más a Él, participamos más de Él y así podemos nosotros enriquecernos y podemos nosotros dar algo de lo que tenemos, de lo que llevamos en nuestra alma y en nuestro corazón de las personas con las que nosotros trabajamos. Lo primero, pues, en nuestra vida tiene que ser una vida de oración. Esto no quiere decir que estemos todos los días o todo el día en la capilla, que todo el día estemos rezando. Ustedes saben que podemos hacer oración en nuestra casa, podemos hacerla camino a nuestra escuela, nuestra universidad, escuchando algún casete, podemos hacer nuestra oración introduciéndonos en alguna iglesia para estar ahí con Jesús sacramentado, que está presente ahí por amor a nosotros; podemos hacer nuestra oración ofreciendo como oración nuestro trabajo, nuestros estudios o las acciones de nuestro día, teniendo a Dios siempre presente, llevándolo en el alma y en el corazón. En segundo lugar, yo creo que si ustedes quieren obtener de los demás una entrega, es necesario que les den a conocer a Cristo, ese Cristo que ustedes ya han encontrado en la oración. Que les den a conocer a Cristo porque cuando los jóvenes, cuando las chicas, cuando los adolescentes conocen a Cristo y saben lo que Cristo les ha amado, lo que Cristo les ama y lo que Cristo ha hecho por ellos, ellos también comienzan a amar a Cristo y tratan de hacer por Cristo tanto como Cristo ha hecho por ellos. Den, pues, a conocer bien a Cristo. No simplemente con rezos. Expliquen con claridad lo que significa la Encarnación del Verbo, lo que significa el Evangelio que es la palabra que Él nos ha dejado para guiarnos en el camino de la vida. Explíquenles lo que es su Pasión, su crucifixión, su muerte, y esa muerte ignominiosa de cruz tan terrible. Toda su vida por nosotros, por nuestro amor, para salvarnos y llevarnos al cielo, para abrirnos las puertas del cielo. Eso es amor. Eso es donación. Si los jóvenes y las chicas, las personas con quienes ustedes trabajan, no conocen a Cristo, es muy difícil que ustedes puedan lograr que ellas se entreguen a Él o se entreguen en profundidad y se entreguen más permanentemente. También, procuren ustedes con las almas que traten de inducirlas, moverlas, a hacer apostolado; está la catequesis, está la predicación del Evangelio. Si los jóvenes, si los adolescentes, si las chicas, si las señoras, si los señores entienden lo que es Cristo y lo que es su redención, seguramente que se interesarán por transmitirlo a otro semejante. Nuestro Padre: ¿Qué nos recomienda usted para favorecer y cultivar las inquietudes vocacionales que surgen durante las misiones?. ¿Qué les recomiendo? Oración. ¿Qué les recomiendo? Conocer a Cristo. ¿Qué les recomiendo? Amar a Cristo. ¿Qué cosa es el amor? La correspondencia, la donación. Esto es realmente lo que nos hace falta posiblemente o que hace falta en nuestra vida. Ser unos cristianos auténticos, activos, que conozcamos a Cristo, sino a dar incluso nuestra vida por Cristo. Pero, mira, es casi inútil trabajar cogiendo otros atajos, ese es el camino real, el camino amplio, el camino seguro para poder lograr atraer a las almas a Cristo, para poder lograr, incluso nosotros mismos, transformarnos en verdaderos apóstoles de Cristo. Tú misma has tu examen, has tu análisis. ¿Realmente tú crees en Cristo?, ¿Realmente tú amas a Cristo de tal manera que estás dispuesta a darle todo lo que Él te pide, y a transmitirlo a los demás para que los demás también participen de este gran tesoro dela fe cristiana? Examínate, examínense, somos cristianos por el bautismo, pero somos tibios. Estamos instalados en el cristianismo, pero no somos apóstoles del cristianismo. Y recuerda que Cristo nuestro Señor en el Evangelio le dijo a sus apóstoles: Id y enseñad a todos los hombres, predicar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (cf Mt 28, 19); y acuérdate que no les dijo. Les recomiendo que vayan, es un mandato expreso de Cristo: Id, vayan, evangelicen. Ahora, ustedes como cristianos, todos, seglares, religiosos, consagrados, sacerdotes, pregúntense: ¿estoy evangelizando?, ¿estoy siguiendo el mandato de Cristo?. No necesitamos muchos rodeos, necesitamos conocerlo amarlo, predicarlo, entregarlo a los demás; entregándonos nosotros mismos a Él y a todos nuestros hermanos. No nos hace falta doctrina, nos hace falta donación! |
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