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Esta sencilla guía te ayudará a dirigir las oraciones de tu grupo en esos ratos
de adoración por las vocaciones frente a Cristo eucaristía. Adoración ante el Santísimo Pidamos por las vocaciones Exposición del SantísimoCanto: Bendito sea DiosBendito, bendito, bendito sea Dios. Los ángeles cantan y alaban a Dios. (bis) Yo creo, Jesús mío, que estás en el altar. Oculto en la hostia, te vengo a adorar. (bis) Bendito, bendito, bendito sea Dios... Oración inicialAnte Jesús Eucaristía. Lector: Jesucristo, estoy aquí delante de Ti para cumplir un mandato tuyo. Lo he oído y leído muchas veces, pero sólo ahora lo tomo en serio, y quiero dedicarte a Ti este rato de oración para cumplir tu mandato: Rogad al dueño de la mies que envíe obreros a su mies (Mt 9, 38). Tú eres ese dueño de la mies y por eso vengo a Ti a pedirte lo que Tú me has mandado que pida. Si no fuera porque Tú lo quieres y así lo mandas expresamente, quizás a mí nunca se me hubiera ocurrido hacer esta petición. Siempre te pido por mí y por mis cosas; de vez en cuando, por los míos. Pero ¡qué pocas veces vengo a pedirte por algo en lo cual parece que no tengo nada que ver! Quiero siempre que me des sin que te tenga que dar nada a cambio. Y, sin embargo, pensándolo bien, al pedirte que mandes apóstoles a tus campos, estoy indirectamente pidiendo también un don para mí, pues esos obreros que Tú mandas a que trabajen tu mies, serán para mí los mensajeros de tu palabra y tu amor. Creo, Señor, que estás aquí realmente presente en este sacramento admirable en que Tú, Creador del universo, vienes a mí como pan que me fortalece en mi camino hacia el cielo. Creo, Señor. Pero, aumenta mi fe, Hazla siquiera pequeña como un grano de mostaza. Creo que estás aquí conmigo, que me escuchas, que me hablas interiormente sin ruido de palabras y que, indefenso desde el altar, eres un signo elocuente de amor, de donación, de entrega sin límites. No sólo creo en Ti. Confío en Ti porque eres el amigo que has dado la vida por mí; porque eres la vid que me permite llevar fruto; porque Tú tienes palabras de vida eterna; porque eres el Buen Pastor que me llamas por mi nombre. Creo en Ti. Confío en Ti. Y también te amo. Te amo porque Tú me has amado primero; porque has dado tu vida para redimirme del pecado; porque me has abierto las puertas de tu Reino; porque mientras exista en mi vida el más mínimo deseo de arrepentimiento, me perdonas. Te amo por el don de la vida que me has dado en forma inesperada. Por el don de la fe y del bautismo. Por esa familia cristiana en la que has querido que naciera y en la que he respirado esa fe sencilla, pero capaz de dar sentido a toda una vida. Vengo a Ti para pedir obreros para tu viña. Que María, la Madre de los sacerdotes, esté a mi lado y sea Ella la primera intercesora que te arranque la gracia de tu Corazón de enviar al mundo sacerdotes, y hombres y mujeres consagrados a Ti y a tu Reino. Momento de oración personal (3 minutos aproximadamente) Canto: Tan cerca de TiTan cerca de Ti, tan cerca de mí, que hasta lo puedo tocar. Jesús está aquí. Le hablaré sin miedo al oído, le contaré las cosas que hay en mí, y que solo a Él le interesarán. Él es más que un mito para mí. Tan cerca de Ti... No busques a Cristo en lo alto, ni lo busques en la oscuridad. Muy cerca de ti en tu corazón, puedes adorar a tu Señor. Tan cerca de Ti... Míralo a tu lado caminando, paseando entre la multitud. Muchos ciegos son porque no lo ven, ciegos de ceguera espiritual. Tan cerca de Ti... Lectura de la Palabra de Dios. De preferencia de un pasaje sobre la vocación. Por ejemplo: Sal de tu tierra y ve a la que yo te mostraré (Génesis 12, 1-8). Antes de que fueras formado en el seno materno te conocía (Jer 1, 4-9). Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres (Mt 4, 18-23). He aquí la esclava del Señor: Hágase en mí según tu palabra (Lc 1, 26-38). Maestro ¿dónde moras? Venid y veréis (Jn 1, 35-43). Reflexión sobre la lectura leída (15 minutos aproximadamente) Momento de oración personal (3 minutos aproximadamente) Canto: Cristo está conmigoCristo está conmigo, junto a mí va el Señor; me acompaña siempre en mi vida hasta el fin. Ya no temo, Señor, la tristeza. Ya no temo, Señor la soledad, porque eres, Señor, mi alegría, tengo siempre tu amistad. Cristo está conmigo... Ya no temo, Señor, a la noche. Ya no temo, Señor, la oscuridad, porque brilla tu luz en las sombras, ya no hay noche Tú eres luz. Cristo está conmigo... Rosario. Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Creador y Redentor mío, por ser Tú quien eres, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. Quiero y propongo firmemente confesarme a su tiempo. Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Y confío en tu bondad y misericordia infinita que me los perdonarás y me darás la gracia para no volverte a ofender. Amén. Misterios para la contemplación Dependiendo del tiempo que se disponga se pueden hacer cantos antes y después del Rosario y/o entre cada misterio. Misterios de gozo (lunes y sábado): 1. La encarnación del Hijo de Dios. 2. La visitación de nuestra Señora a santa Isabel. 3. El nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. 4. La presentación del Señor en el templo. 5. El Niño perdido, hallado en el templo. Misterios de dolor (martes y viernes): 1. La oración de Jesús en el huerto. 2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo. 3. La coronación de espinas. 4. Jesús carga con la cruz. 5. Jesús es crucificado. Misterios de gloria (miércoles y domingos): 1. La gloriosa resurrección del Señor. 2. La admirable ascensión del Señor a los cielos. 3. La venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. 4. La asunción de la Santísima Virgen a los cielos. 5. La coronación de nuestra Señora, Madre de la Iglesia. Salve Regina. Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; ¡Dios te salve! A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de las promesas de Cristo. Oración por las vocaciones sacerdotales, consagradas y misioneras. Guía: Señor Jesús, humildemente postrados ante Ti que, movido por tu inmenso amor, estás presente entre nosotros oculto bajo las especies del pan eucarístico, queremos presentarte nuestro homenaje de fe y de amor, de gratitud y de adoración, poniendo en tus manos todo lo que somos y tenemos. En unión con tu amabilísima Madre, venimos aquí para acompañarte y encontrarte como Amigo de nuestras almas y Luz de nuestras vidas. Venimos a pedirte, en espíritu de profunda súplica, por el mundo, por todos los hombres, por tus sacerdotes y hombres y mujeres de vida consagrada. De manera muy especial, te imploramos que Tú, oh Señor y dueño de la mies, envíes numerosos y santos obreros para que cosechen lo que Tú mismo has sembrado en las almas. Todos: Te necesitamos, Señor. G.: Necesitamos hombres que presten sus labios para hablarnos de Ti, sus pies para recorrer todo el mundo predicando tu Evangelio, sus manos para bendecirnos, sus ojos para ver en ellos reflejada tu mirada de Padre amoroso. Te necesitamos, Señor. Te necesita el mundo y la Iglesia. Por eso, te lo pedimos con humildad, te lo rogamos con ardor, envíanos sacerdotes, depositarios de tu poder salvador; envíanos misioneros, hombres y mujeres consagradas que sean luz en las tinieblas del mundo, sal que nos libre de la corrupción del mal y del pecado. T.: Envía, Señor, obreros a tu mies. G.: Los hombres y mujeres consagrados dejan todo para seguirte sólo a Ti, Sumo Bien, en caridad perfecta. Dan por tu amor su libertad; ofrendan lo mejor de su afecto y de su amor a Ti; te siguen, pobres, por el sendero del sacrificio. Grande es la generosidad de estas almas y grande es el don de la vida consagrada a la Iglesia. T.: Envía a tu Iglesia, Señor, vocaciones a la vida consagrada. G.: Los misioneros y misioneras, en los lugares más remotos de la tierra, a veces en medio de la persecución y con riesgo de sus vidas, predican tu Evangelio a quienes todavía no han oído hablar de ti. Sufren soledad, fatigas, incomprensiones, y todo lo soportan con amor, con tal de ver que tu amor prenda en los corazones de esos hombres. T.: Envía, Señor, misioneros a tu Iglesia. G.: Inspira y ayuda, Señor, a los sacerdotes que trabajan en los seminarios y en las casas de formación para que den a tu Iglesia santos, doctores, mártires, apóstoles, una nueva pléyade de testigos de Cristo imbuidos de un nuevo ardor misionero para la nueva evangelización. T.: Envíanos, Señor, sacerdotes santos. G.: Te pedimos, Señor, por todos aquellos que consagran sus vidas a la pastoral vocacional para que en nombre de Cristo no dejen de lanzar las redes para dar a la Iglesia las vocaciones que necesita para cumplir con su misión. T.: Necesitamos tus sacerdotes. Envíalos, Señor. G.: Envíanos, Señor, a tu Iglesia. T.: Sacerdotes según tu corazón. G.: La mies es mucha. Los obreros pocos. T.: Manda, Señor, obreros a tu mies. G.: Tú que te compadeciste de las multitudes que carecían de Pastor. T.: Manda, Señor, obreros a tu mies. G.: A los jóvenes que sienten tu llamada. T.: Dales generosidad, Señor. G.: A las almas consagradas a Ti. T.: Aumenta su caridad, Señor. G.: A los jóvenes que dudan de su llamada. T.: Dales certeza, Señor. G.: A quien sienten tu llamado siendo niños. T.: Acompáñalos, Señor. G.: A los seminaristas. T.: Dales perseverancia, Señor. G.: A los sacerdotes tentados. T.: Dales tu fuerza, Señor. G.: A los sacerdotes fervorosos. T.: Enciéndelos más en tu amor, Señor. G.: A los sacerdotes tibios. T.: Dales tu santidad, Señor. G.: A los sacerdotes tristes. T.: Consuélalos, Señor. G.: A los sacerdotes que sienten la soledad. T.: Sé Tú su compañía, Señor. G.: A los sacerdotes misioneros. T.: Infúndeles tu celo, Señor. G.: A los sacerdotes jóvenes. T.: Impúlsalos a buscar tu gloria, Señor. G.: A los sacerdotes ancianos. T.: Sostenlos en tu servicio, Señor. G.: A los sacerdotes difuntos. T.: Dales tu gloria, Señor. G.: La mies es mucha. Los obreros, pocos. T.: Envía, Señor, obreros a tu mies. G.: Por el Santo Padre, N. T.: Te rogamos, óyenos. G.: Por los Pastores de tu Iglesia. T.: Te rogamos, óyenos. G.: Por nuestro Obispo N. T.: Te rogamos, óyenos. G.: Por aquellos que más necesitan de tu gracia. T.: Te rogamos, óyenos. G.: Por quienes están alejados de Ti. T.: Te rogamos, óyenos. Oración final: Oh, Jesús eterno Sacerdote, no dejes de enviar nuevos sacerdotes, y hombres y mujeres consagrados a tu Iglesia, pastores según tu corazón. Necesitamos tus ministros. Necesitamos tus enviados. Ellos son los instrumentos de tu gracia y de tu amor. Ellos nos consuelan en tu nombre, alimentan nuestra esperanza, robustecen nuestra fe, fortalecen nuestro amor. Los necesitamos, Señor, porque te necesitamos a Ti, porque necesitamos tu amor. No nos dejes solos, Señor. Envía obreros a la mies del mundo. Envía pescadores de hombres que nos atrapen con las redes de tu misericordia. Envía, te lo rogamos con humildad y confianza, pastores según tu corazón. La mies es mucha. Los obreros, pocos. Envía, Señor, obreros a tu mies. Te lo pedimos a Ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. Momento de oración personal (3 minutos aproximadamente) Invocaciones. V/ Señor, creemos en Ti. (tres veces) R/ Señor, creemos en ti. V/ Señor, esperamos en Ti. (tres veces) R/ Señor, esperamos en Ti. V/ Señor, te amamos. (tres veces) R/ Señor, te amamos. V/ Señor, te adoramos. (tres veces) R/ Señor, te adoramos. V/ Señor, te damos gracias. (tres veces) R/ Señor, te damos gracias. V/ Jesucristo, creemos que eres el Hijo de Dios vivo. (tres veces) R/ Jesucristo, creemos que eres el Hijo de Dios vivo. V/ Jesucristo, creemos que eres el R/ Jesucristo, creemos que eres el V/ Jesucristo, (tres veces) R/ Santifícanos. Canto: Altísimo SeñorAltísimo Señor, que supiste juntar, a un tiempo en el Altar, ser Cordero y Pastor. Quisiera con fervor, amar y recibir a quién por mí quiso morir. Cordero divinal, por nuestro sumo bien inmolado en Salem en tu puro raudal; de gracia celestial lava mi corazón, que fiel te rinde adoración. Altísimo Señor... Convite fraternal que sirve el Redentor al siervo del Señor, comida sin igual; Pan de vida inmortal, ven a entrañarte en mí, y quede yo trocado en Ti Altísimo Señor... Bendición con el SantísimoBendito sea Dios. Bendito sea su santo Nombre. Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Bendito sea el Nombre de Jesús. Bendito sea su sacratísimo Corazón. Bendita sea su preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el santísimo Sacramento del altar. Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima. Bendita sea su Inmaculada Concepción. Bendita sea su gloriosa Asunción. Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. Bendito sea San José, su castísimo esposo. Bendito sea Dios, en sus ángeles y en sus santos. Canto: Cantemos al amor de los amores. Cantemos al amor de los amores. Cantemos al Señor; Dios está aquí, venid adoradores, adoremos a Cristo Redentor. Gloria a Cristo Jesús, cielos y tierra, bendecid al Señor. Honor y gloria a Ti, Rey de la gloria. Amor por siempre a Ti, Dios del amor. Gloria a Cristo Jesús... Canto: Te doy gracias, Jesús. Te doy gracias Jesús, por haberte encontrado, por haberme salvado. Te doy gracias Jesús. Hoy ya sé el camino, y hacia él me dirijo: es la senda bendita, que representa el Hijo. Te doy gracias Jesús... Mi amor era pequeño, pero ya lo he encontrado, y ese pequeño amor, hoy se ha agigantado. Te doy gracias Jesús... Hoy Jesús es mi guía, Él controla mi vida, y no hay ser terreno, que mi cariño mida. Te doy gracias Jesús... |
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