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Seguramente habrás oído hablar alguna vez de la gran obra de evangelización de los misioneros que gastaron su vida por el Evangelio y supieron escuchar el mandato de Jesús: "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio" con un corazón valiente y sin miedos. Hoy, dos terceras partes de la humanidad todavía no conocen a Jesucristo. Siguen haciendo falta misioneros y misioneras, almas generosas que le digan a Jesús: Aquí tienes mi boca, para hablar tus palabras; aquí tienes mis manos, para ayudar a mis hermanos; aquí tienes mis pies, para caminar detrás de Ti y enseñar a mis hermanos el sentido de su vida y el camino que lleva al cielo. Me dirás que las cosas han cambiado, que los tiempos están muy difíciles, que hoy las personas son muy distintas, que hay muchas cosas que no van bien. Todo esto es verdad, pero ¿qué estás haciendo tú para que las cosas cambien? Te invito a ser desde hoy un misionero, una misionera de Jesús. Para ser misionero no es necesario irse a la India, a China o países remotos, ni que seas sacerdote, seminarista, religiosa, o tengas alguna responsabilidad especial. Todos los bautizados estamos llamados a dar testimonio de Jesús y el Espíritu Santo en la Confirmación nos da la gracia para ser sus testigos. ¿Qué puedes hacer tú en concreto? 1. Vive tu vida cristiana con estilo misionero. Vive con sencillez en un mundo que paga cualquier precio por el poder; sé limpio de corazón entre quienes juzgan sólo en términos de sexo, de apariencia o hipocresía; construye la paz, en un mundo de violencia y de guerra; preocúpate seriamente por la justicia; vive la misericordia y no la venganza, llegando a amar a tus enemigos; vive la esperanza y la constancia en el bien, en medio del dolor y de las dificultades, apoyado siempre en el consuelo y ejemplo de Jesucristo y en el amor al hombre, tu hermano. 2. Busca la ayuda de otros que piensen como tú. Hay muchas personas que comparten tus inquietudes y que también quieren trabajar por vencer el mal con el bien. Por vergüenza, quizá por miedo, no hablan. Necesitan un pequeño empujón, alguien que saque el tema y fácilmente se prestarán a colaborar. Además vivir en solitario lo que vimos en el punto anterior no es fácil. Por eso es necesario que busques entre tus amigos y amigas, entre tus familiares, en los grupos que frecuentas en la parroquia, en alguna asociación o movimiento, a otras personas que tengan un corazón misionero, que quieran ayudar eficazmente a sus hermanos y que estén dispuestos a trabajar. 3. Busca la ayuda de personas preparadas Conviene que busques la ayuda de personas especialmente preparadas, sean sacerdotes, religiosas o laicos comprometidos, que puedan orientarte en tu formación cristiana y ayudarte con sus buenos consejos. Pero fíjate que he dicho "buscar ayuda"; no descargues en estas personas la responsabilidad del trabajo. 4. Estudia la situación. Analiza con mucho realismo lo que sabes hacer, los colaboradores con los que cuentas y la situación concreta en la que te toca trabajar. Si proyectas trabajar en una determinada comunidad, o en un barrio, debes conocer bien su realidad, sus problemas, las cosas buenas que se deben promover y lo que hay que cambiar. Para eso ayuda mucho, si no vives ahí, visitar el lugar, hablar con las personas y hacer un plano o mapa, individuando las escuelas, parroquias, los principales lugares de reunión y los medios de transporte. Es imprescindible que hables con el párroco porque es el guía espiritual del lugar y conoce la problemática. Sus consejos son muy valiosos. Si no vive en esa comunidad tendrás que localizarle donde vive. Los maestros, las maestras, los médicos y otras personas representativas del lugar te ayudarán a completar la información. Esto es aún más importante si no hay sacerdote. Este "estudio de campo" debe incluir los horarios tipo de las personas (esto sirve para programar las actividades), las actividades parroquiales (Misas, cursos, etc) con sus horarios, datos sobre las escuelas, grupos o asociaciones que pueden colaborar en la misión, etc. 5. Elige un proyecto y entusiásmate con él. Ser misionero es llevar almas a Jesús y llevar a Jesús a las almas. Conociendo la realidad concreta de cada lugar tienes que determinar cuál es la acción más eficaz para conseguir esta finalidad. Como ejemplos de posibles acciones a realizar te propongo los siguientes: - Campaña de Adviento: Preparar a la vivencia cristiana de la Navidad. Visitas domiciliarias hablando de la Navidad cristiana. - Navidad para todos: Campaña de recolección de regalos y alimentos para niños y familias de comunidades desfavorecidas. - Cuaresma: Ayudar a la preparación para el Triduo Pascual y la participación en los Oficios de Semana Santa. Visitas domiciliarias. - Operación "Kilo": Pedir en los comercios a los clientes un kilo de lo que quieran regalar para llevar a un asilo. Hablar del desprendimiento y del sacrificio para vivir la cuaresma. - Vía Crucis de la Juventud: Último viernes de clases con los niños de todos los colegios. Vía Crucis viviente. - Pascua Juvenil: Vivencia Cristiana del Triduo Pascual y animación de los Oficios de la Semana Santa. En las tardes pláticas. - Misa de los Enfermos: En un clima pascual invitar a los jóvenes a que traigan a los enfermos graves y luego los regresen a sus casas. Unción de enfermos, confesiones y Eucaristía. - Campaña de Mayo: Visitas domiciliarias invitando al Rosario en familia. Ofrenda floral de los niños de los Colegios a la Virgen. Rosario viviente. Vigilia Mariana de Oración el último sábado de Mayo. Primeras comuniones. - Talleres de verano: Programar catequesis y juegos todas las tardes para los niños en vacaciones. - Misiones en otras comunidades: intercambio con grupos misioneros de otras comunidades, aprovechando las vacaciones. - Octubre, mes del Rosario: Promover en visitas domiciliarias la participación de los niños en el catecismo y los sacramentos en general. Pláticas para los papás. - Noviembre, solidaridad con los enfermos: Promover una misión, visitando a los enfermos en sus casas. Pedirles sus oraciones y llevarles un Evangelio. Repartir despensas. - Visitas a asilos de ancianos o cárceles. Pueden realizarse durante todo el año. Elige uno o varios proyectos, programa una o varias fechas, viendo siempre con el párroco y los responsables del lugar la oportunidad y conveniencia de cada actividad. 6. Ponte a trabajar. Las misiones tienen un antes, un durante y un después. Hasta ahora lo que hemos dicho corresponde al "antes". Queda tan sólo organizar bien la promoción, preparar alguna propaganda para dar a conocer las actividades, después de ultimar con el párroco o las personas responsables de cada lugar los aspectos prácticos como comida, transporte, alimentos, hospedaje, horarios y las fechas de cada actividad. Los misioneros debemos prepararnos del mejor modo posible no sólo conociendo bien nuestra fe, sino también con un pequeño retiro o algunas charlas que sirvan para motivar los aspectos espirituales y para ponernos de acuerdo sobre los aspectos prácticos como por ejemplo qué vamos a decir en las casas, cómo nos vamos a presentar, etc. Algunas motivaciones espirituales que debes tener en cuenta como misionero o como misionera son: la necesidad de orar, de hablar con Dios, de conocerle bien para poder después hablar de Él a los demás. Para esto es de gran ayuda que antes de la misión todos los misioneros se reúnan y reflexionen sobre algunos pasajes del Evangelio; también es importante acercarse a los sacramentos, sobre todo a la Eucaristía y a la Reconciliación. Si vamos a invitar a los demás a acercarse a Jesús nosotros tenemos que ser los primeros y predicar con el ejemplo. Otro aspecto importante es cultivar entre todos los misioneros el amor, la caridad que se traduce en paciencia, comprensión, saber ceder a los gustos de los demás, etc. Es precisamente este amor de entrega lo que conquistará a muchas personas para Jesucristo. Caridad también cuando lleguen las negativas o cuando no se nos reciba en una casa. En cuanto a los aspectos prácticos varían en cada lugar; deberás resolverlos con tu iniciativa personal. Sí es importante que tengas en cuenta tres cosas: a. Las visitas a las casas: debes saber cuál es el objetivo a lograr y cómo lo vas a presentar, dependiendo de la actividad que hayas seleccionado. Procura ir siempre en grupo, por lo menos dos o tres y lleva una cruz o algún distintivo que te identifique. Esto te ayudará a ti a recordar que representas a Jesús y ayudará a los demás a respetar tu persona y tu tiempo. b. Las actividades son un medio: lo importante es que las personas se acerquen a Jesús. Por eso hay que tener todo muy bien preparado y ser muy humildes para no buscar aparecer o que nos alaben por lo que estamos haciendo. Dios es muy generoso y siempre nos dará mucho más de lo que nosotros le entreguemos. c. Procura acercar a todas las personas al párroco y sus colaboradores: en la parroquia las personas se encuentran con Jesús en los sacramentos. Allí reciben formación cristiana y una guía segura. 7. ¿Qué hay que hacer después de las misiones? Jesús decía que hay más alegría en dar que en recibir y esta es una gran verdad. La alegría que sin duda experimentarás en tu alma y en la de todos los misioneros y misioneras que te acompañen no puede quedarse sólo en un fervor pasajero. Las misiones serán sin duda una experiencia que cambiará tu vida y que debe concretarse en una mayor cercanía con Jesús y en estilo de vida misionero. No hay un horario para ser misionero; ser misionero o ser misionera es una estilo de vivir y hacer vivir nuestra fe cristiana. Este es el primer objetivo que debes conquistar después de unas misiones. Además están las personas que has conocido en las misiones y que se han acercado a Jesús gracias a tu entrega y testimonio. Tienes una responsabilidad con ellas. Trata de organizarlas y darles tu apoyo y tu tiempo, para que también puedan convertirse en misioneros y misioneras de Jesús. Enséñales todo lo que has aprendido y ponlas a trabajar. Nunca olvides que es mejor enseñar a pescar que dar un pescado, y esto se aplica en lo espiritual, en lo humano y en lo material. 8. Si quieres recibir información sobre las misiones, puedes comunicarte con: JUVENTUD MISIONERA
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