Querido Noel,
Supongo que el capellán de tu escuela te conoce bien, y por lo tanto estaría de acuerdo con lo que él te aconsejó. Pero seguir tu vocación tiene algunas consecuencias prácticas que debes empezar a afrontar desde ahora: incrementar tu vida de oración y tu unión con Dios por la vida de gracia y la recepción fervorosa y digna de los sacramentos, discernir a dónde te está llamando Dios, etc.
Otro de los puntos importantes que conviene que afrontes es tener un diálogo profundo con algún sacerdote a quien puedas abrirle tu corazón. Si te sientes a gusto con el capellán de tu escuela, puede ser con él. Los puntos que deberías tratar son tu historia, tu pasado y presente, tus inquietudes, tus motivaciones para ser sacerdote, dificultades que puedes prever, tu situación espiritual, tu comprensión de la vocación sacerdotal, el modo como llevas tus estudios, tus responsabilidades. ¿Por qué todo esto? Para que te conozca a fondo y te pueda ayudar a tomar una decisión madura y prudente.
Lo siguiente es también hablar con tus padres. Eres aún menor de edad, y aunque no lo fueras, siempre es bueno hablar con los propios papás de las decisiones más importantes que se toman en la vida. Algunos jóvenes prefieren no hablar de esto con sus papás hasta tener una idea más clara de lo que Dios les pide. Otros, en cambio, valoran mucho lo que sus padres les pueden decir cuando atraviezan momentos de oscuridad. En tu caso, debes tú decidir cómo afrontar esto según se presenten las circunstancias tuyas y de tu familia.
Quizás ten convenga visitar algunos seminarios menores o escuelas apostólicas, en los que jóvenes que tienen inquietudes vocacionales pueden cursar sus estudios de bachillerato y discernir su vocación. Si puedes, visita más de uno. Experimenta la vida que llevan los demás jóvenes, habla con ellos, palpa el espíritu que ahí se vive. Si encuentras el lugar adecuado, pide la admisión. Si realmente estás interesado, quizás puedas empezar el próximo semestre.
Me preguntas si es una buena idea seguir la propia vocación. No. No es una buena idea. Es la mejor idea, porque vas a ser feliz en la medida en que cumplas la voluntad de Dios sobre tu vida.
Cuenta con mis oraciones para que María te ayude a ver con claidad, |