Muy querido Jaime,
Me alegro mucho de que puedas conseguir hostias de bajo contenido de gluten para recibir la comunión frecuentemente. No es fácil hacerlo en algunos países y por eso hay personasque tienen que abstenerse de recibir la Eucaristía por largos períodos de tiempo.
La enfermedad que tú padeces es una cruz que Dios permite. De suyo, el 19 de junio de 1995, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que entonces presidía el Card. Joseph Ratzinger, respondió que sí se podían utilizar para la consagración hostias de trigo con bajo contenido de gluten, pero no aquellas a las que les fuera removido todo el gluten, pues impediría la panificación.
En ese mismo documento, que aprobó el Papa Juan Pablo II, se menciona que, dada la centralidad de la Eucaristía en la vida sacerdotal, los celiacos no pueden ser admitidos a las órdenes sagradas. Por ello, creo que en tu caso el sacerdocio no es lo que Dios te está pidiendo.
Sin embargo, el servicio a Dios no es sólo en el sacerdocio. Existen también congregaciones religiosas de hermanos, grupos que tienen laicos consagrados, y movimientos eclesiales que tienen formas especiales de consagración por las que podrías responder a Cristo y a esa inquietud de servirle.
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