Muy estimada en Cristo, Graciela,
Si Dios te escoge para ser su esposa, no es por tus méritos, sino por una invitación que él te hace por puro amor, por pura gracia. Ciertamente, tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para ser "dignos" de este don, de vivir de acuerdo con el amor que se nos da... No quiero minimizar las faltas, pero una caída aislada es algo que podemos superar con su perdón y misericordia infinitas y nos permite rehacer nuestras vidas con su ayuda... quizás con más humildad y creyendo más firmemente en nuestra pequeñez y debilidad.
Naturalmente es verdad que hay ciertos comportamientos que desaconsejarían que siguiéramos una vida de consagración a Dios, por el modo en que nos afectan y debilitan. Pero lo que tú me describes parece no entrar en esta categoría de comportamientos.
Si eres más indigna que otras pero de todos modos tienes vocación, creo que tienes más motivos para entregarte con intensidad y en totalidad a un Dios que, no obstante todo, te sigue amando y te sigue llamando.
No te mires a ti misma. Mira sólo a Cristo. Que Dios te bendiga, |