Muy querida Clara,
Creo que en primer lugar tenemos que dar gracias a Dios por hacerte percibir con claridad que Él te quiere sólo para sí y darte la gracia de darle un sí, aunque todavía tengas que resolver la cuestión del dónde. Agradécele también que haya puesto en tu camino a tu párroco que te está ayudando con tu discernimiento vocacional. Sin lugar a dudas él te podrá orientar pues te conoce mejor.
No te preocupes ni des importancia a esa confusión: la vida contemplativa es un camino hermoso y válido para entregarse a Dios. No hace falta tener una vocación a la vida contemplativa para darse cuenta del valor e importancia que ésta tiene para la vida de la Iglesia y de la sociedad. No por nada Juan Pablo II quiso que en el Vaticano se erigiera un convento de clausura para que desde ahí se elevaran oraciones por toda la Iglesia y por el ministerio del vicario de Cristo.
La vocación a la vida activa también es necesaria, no porque sea mejor o más importante que la contemplativa, sino porque la Iglesia es un cuerpo y cada miembro tiene en él su función. Cada miembro necesita al resto. Los laicos necesitan a los religiosos, los activos necesitan a los contemplativos para que los sostengan con su oración y los contemplativos necesitan a los de vida activa para que su oración tenga un instrumento que la haga dar fruto.
Continúa en tu discernimiento poniendo todo en las manos de Dios y haciendo todo lo que esté de tu parte para que su gracia pueda edificar sobre tu esfuerzo y colaboración. Tú le buscas porque Él te está buscando primero. Cunado Él lo vea conveniente, te revelará sus caminos. |