Querida Martina,
Por lo general, Dios suele hablarnos por medio de señales que nos muestran su voluntad, pero sobre todo nos habla a través de la voz de nuestra conciencia.
Los sueños, en cambio, no son necesariamente un modo como Dios habla (aunque sí los usaba en la Biblia y a algunos santos, como san Juan Bosco) ni constituyen una certeza de que Dios nos llama a algo. Si fuera así, más de alguno sentiría que Dios le llama a volar por los cielos, o a conducir a velocidades superiores a las del sonido.
Lo que sí puede ser interesante es que, después de haber tenido esta experiencia, analices si hay algunos otros elementos en tu vida normal (cuando estas despierta) que podrían indicar que Dios quisiera que te consagraras a él. Incrementa tu vida de oración, tu cercanía a los sacramentos y ahí descubre a Cristo que te llama a ser su amiga... No sé si te llame a consagrarte o no, pero de que quiere que seas santa, de eso no tengo ninguna duda.
Recuerda que los sueños son sólo sueños. Lo importante es tu percepción en la vida ordinaria del amor de Cristo y tu deseo de corresponderle también en la vida ordinaria. |