Estimada Julia,
Si somos sinceros, tenemos que reconocer que hemos escuchado muchísimas veces esa excusa para no orar. Es verdad que en un mundo tan agitado como el nuestro, es una difcultad no menor... Pero, siguiendo en esta línea de sinceridad, creo que el problema no está en el tiempo, sino en lo que consideramos más importante en nuestra vida. Yo nunca he visto a alguien que se muera de hambre porque no tiene tiempo para comer... cuando algo es realmente importante siempre nos encontramos el tempo. Así que me parece que lo primero que hay que hacer cuando "no tenemos tiempo" es preguntarnos qué es lo que cuenta para nosotros en la práctica... si no es Dios, entonces hay que empezar por ahí.
Sin lugar a dudas, tomarte en serio la vida de oración implicará algún sacrificio. A lo mejor, incluso, al inicio, te parece que pierdes el tiempo, que no escuchas a Dios, que no tiene ningún sentido... Pero hoy como hace dos mil años sigue siendo cierto lo que Cristo nos prometió: «Nadie que deje casa, hermanos, madre o padre, hijos o tierras por mí y por el Evangelio, dejará de recibir el ciento por uno en esta vida». El P. Jacques Phillipe comenta con algo de humor que a esa lista también podemos incluir el tiempo: el que renuncia a un rato de televisión para hacer oración, recibirá cien veces más en esta vida, quizás no tanto en catnidad como en calidad. Si haces oración, cada instante de tu vida será más fecundo y no se te irá ningún segundo vacío.
Espero que estas reflexiones te ayuden para encontrar el tiempo para Dios. Es la mejor inversión. Hay que hacer la prueba y lanzarse. No te arrepentirás.
Por favor, no dejes de pedir por mí y por todos los sacerdotes del mundo.
|