Querido Julio César,
Enhorabuena por tu carrera. Seguramente tus padres se sentirán muy orgullosos de ti por haber alcanzado esta meta en las que ellos ponían tanta ilusión. Pero te felicito aún más por tu tenacidad para ser fiel a lo que Dios te está pidiendo para tu vida.
Lo que mencionas de la deuda es, efectivamente, una dificultad para poder entrar a una orden religiosa o a un seminario, pues el mismo Código de Derecho Canónico establece que los superiores no admitan al noviciado a quienes han contraído deudas que no pueden pagar.
Creo, por lo tanto, que Dios quiere pedirte un poco más de paciencia para dar inicio a tu preparación "oficial" para el sacerdocio. En este tiempó sería conveniente que consiguieras algún trabajo para saldar esa deuda y liquidarla lo antes posible.
Siempre está abierta la posibilidad de que hables con el rector del seminario o con tu obispo, o con el superior de la orden a la que ten interesaría ingresar, para que ellos te aconsejen el mejor modo de superar esta dificultad. Hay también organismos en algunas diócesis para ayudar a seminaristas en dificultades económicas, quizás también por ahí podrías investigar.
Pero no esperes al seminario para empezar tu preparación. Sigue con tu director espiritual (si es que lo tienes) o consigue uno si no. Puede ser alguno de los directores espirituales del seminario o de los orientadores vocacionales, para que vayas configurando tu modo de ser y de pensar con el de un futuro sacerdote en todo, pues recuerda, los estudios son importantes, pero el sacerdote no es pura inteligencia, tiene que forjar su personaidad humana, espiritual y pastoral para ser otro Cristo.
Te encomiendo a la Santísima Virgen para que logres pronto saldar esta deuda y llegar al sacerdocio cuando Dios así lo disponga. Te envío mi bendición, |