Estimado Giovanni,
Gracis por tu pregunta tan interesante. La respuesta es más bien sencilla... Dios llama al sacerdocio a jóvenes normales, con una psicología sana, con una afectividad propia de un joven, con una vida espiritual de joven, etc. Y a un joven (¡y a un adulto!) es lo más normal que le gusten las mujeres.
De suyo, Dios quiere que quien va a ser sacerdote valore justamente la dignidad y belleza del matrimonio y la familia, que conozca y aprecie la contribución tan grande que hace la mujer a la Iglesia y a la vida de la sociedad, pero que sea capaz de optar por un amor más grande: el amor exclusivo de Jesucristo, que luego se extiende no a una familia sino a toda la humanidad, que es la familia de Dios.
Evidentemente esto requiere ir enamorándote de Jesucristo más y más a lo largo de los años de formación. Dios no quiere que arranques de tu pecho la capacidad de amar, sino que ames de otra manera.
Por lo tanto, sí, Dios puede llamarte no tanto a pesar de que te gusten las mujeres, sino precisamente porque te gustan las mujeres. Si efectivamente él te quiere sacerdote, habrá que ir formando y educando tu corazón para que pueda hacer una opción madura, auténtica, varonil y definitiva para vivir el celibato, no tanto como una regla por cumplir, sino como una elección por el "Único necesario", un amor que nunca acaba ni está sujeto a los vaivenes de nuestra sensibilidad.
Sería bueno que aclararas estas dudas con un sacerdote que te conozca o el encargado de vocaciones del seminario al que estarías interesado en entrar, para que juntos puedan ver qué es lo que el Señor te pide.
Cuenta con mis oraciones, |