Querida Almudena,
Tu pregunta muestra que tienes un gran corazón, y además toca algunos puntos muy importantes.
Me dices que no podrías imaginarte casarte con este joven, por lo que parecería que lo que buscas es más bien una simple amistad. Al mismo tiempo, confiesas que no quieres ser herida, por lo que sospechas que ya hay una atracción entre los dos que va más allá de la amistad o que es posible que aparezca. Esa es la naturaleza de la amistad "casi exclusiva" que se da en el noviazgo. Ambos os gustáis, estáis a gusto juntos, compartís vuestro tiempo, confiáis el uno en el otro... Se trata del dinamismo natural y progresivo de una relación. Si, en un momento dado os sentís incómodos el uno con el otro o no os agrada el modo en que las cosas suceden, termináis la relación para volver a ser "sólo amgos", dejando de lado el dinamismo del noviazgo.
Por eso te preguntas si deberías seguir con el noviazgo o no. Si él descubre en su interior el llamado a ser jesuita, pero tenéis una relación de noviazgo, él tendrá que tomar posición tarde o temprano y deberá o bien dejar el llamado de su conciencia o dejarte a ti, y eso será doloroso y difícil para ambos si vuestra amistad y afición mutura continúan y se profundizan por el noviazgo.
Sin embargo, creo que el que tiene que ordenar sus ideas es tu amigo. Si cree que tiene una vocación al sacerdocio, debería afrontar el tema y no darle vueltas. Si cree que tiene vocación, lo mejor es que no tenga una novia para que pueda discernir mejor, orar y, sobre todo, no herirla por su decisión ni huir del plan de Dios por el afecto hacia ella. No tiene que convertirse en un ermitaño, pero debería limitar su trato con las mujeres a una relación de amistad normal y no una amistad exclusvia, como puede ser el noviazgo. En otras palabras, el noviazgo no le ayudará mucho para discernir.
Espero que esto te ayude. Que Dios (que sí existe) te bendiga mucho, |