Muy querido Leopoldo,
Felicidades por tu ingreso al seminario. Como te comenté en otra ocasión, recuerda unos de los grandes secretos de la perseverancia: la sinceridad y apertura con tus formadores, el amor a Cristo en la Eucaristía y pedirle a la Santísima Virgen cada día que te conceda 24 horas de fidelidad a tu llamado.
Me preguntas sobre la formación para ser un sacerdote santo. Mi primer recomendación es que aproveches los medios que te dan en el seminario: el ambiente formativo del seminario, la eucaristía diaria, la posibilidad de tener un confesor y padre espiritual, la posibilidad de hacer apostolado... Pero sobre todo que no pierdas de vista que no son cosas "anecdóticas", sino oportunidades de formación para forjar al hombre-sacerdote que Cristo quiere que tú seas.
Te puede ayudar mucho comprar y leer el libro del P. Marcial Macial LC titulado La formación integral del sacerdote, traducido a varios idiomas, y que escribió con ocasión del sínodo de los obispos sobre la formación sacerdotal, al que lo invitó a participar Juan Pablo II. Ahí el P. Maciel habla de la formación como "autoformación" (es decir, me formo por convicción personal, no porque me vigilan, o por el ambiente externo) e identifica cuatro áreas esenciales para todo sacerdote, y en realidad, para todo cristiano: la formación espiritual, humana, intelectual y pastoral-apostólica. Ahí encontrarás sugerencias para aprovechar mejor tu tiempo de seminario.
También te puede ser útil leer la Exhortación apostólica Pastores dabo vobis, de Juan Pablo II, sobre la formación sacerdotal.
Pero sobre todo, recuerda que el seminario es un período para conocer, entusiasmarte y enamorarte de Jesucristo y de lo que Él más ama: su Iglesia, su Madre, las almas... No pierdas el tiempo con cavilaciones, dudas, etc. que sólo debilitan los cimientos del edificio de tu futuro sacerdocio que empiezas a levantar con la ayuda de Dios y la intercesión de María.
Cuenta con mis oraciones, |