Querido Leo,
Lo primero y más importante que puedo decirte es que sigas en la lucha. Te estás esforzando y a Cristo le gusta, pues como dice el P. Marcial Maciel, lo que más importa a Cristo es la lucha y no la caída. Sinceramente creo que cada vez que nos acercamos a Él en los sacramentos para vencer una tentación o levantarnos de una caída Él se siente feliz de poder darnos un fuerte abrazo y constatar que confiamos mucho en Él. Nuestra lucha hace que su pasión, por decirlo de alguna manera poética, merezca la pena. Esto hace que nuestra union con Él se haga más estrecha y crezca como crecen las amistades.
No te extrañes de constatar que a medida que te acercas más a su perdón y amor esta amistad vaya creciendo y llevándote por sendas que tú nunca hubieras imaginado. Esto es normal: has pasado de la experiencia de tu propia debilidad al perdón de Dios y a encontrar lo que realmente vale en esta vida.
Los temores que tienes, por otra parte, son reales y se basan en el conocimiento que tienes de ti mismo. Lo que te recomiendo que hagas ahora es que hables de esto con tu director espiritual. Él te ayudará a progresar (como ya tú mismo constatas) y, en la medida que te vaya conociendo, te podrá dar una opinión prudente sobre tus temores: si son suficientemente sólidos para decir que no tienes vocación o bien si sólo tienes que seguir trabajando.
Quizás tome tiempo encontrar estas respuestas, así que tendrás que ser paciente. Conviene que hables con él sobre la naturaleza y frecuencia de tus faltas en el pasado, de las tentaciones ahora y de tu fuerza y reacciones ante ellas.
Si Dios te llama, no te preocupes del sacrificio que esto implica. El sacrificio es real, pero sólo estas viendo una parte de la película: lo que dejas, y no lo que recibes. Tu propia experiencia te ha hecho ver que las recompensas de estos sacrificios (como dejar tus malos hábitos de pecado) son mucho mayores de lo que Dios te pide que dejes.
Que Dios te bendiga. |