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        Qué es la vocación  l  Signos
        “En el Evangelio la gente le pedía algún signo a Dios para creer en Él.....
          ¿hay signos objetivos para creer que me llama?"

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        Sensibilidad

        Quizás un pensamiento que se mantiene constante en el tiempo. Una ocurrencia que aparece en diversas etapas de la vida, más o menos fuerte en algunos momentos, pero últimamente lo encuentras con frecuencia; puede ser en forma de pregunta “¿qué tal si yo un día…?”, o como un suave deseo de fondo “¿y si empleara mi vida para…”.Va surgiendo una gran intimidad con el Señor y una gran sensibilidad espiritual.

        La toma de conciencia de la propia amistad con Dios, cada vez más íntima, representa un claro signo que además espolea a dar cada día un pequeño paso hacia adelante.  Es justamente ese pequeño “plus” que un día puede llegar a ser total y definitivo. Se busca la compañía del Señor o se es consciente de su presencia en el día a día.

        No es que haya grandes problemas consigo mismo o con los demás, simplemente una cierta falta de plenitud sentida en diversas formas. A primera vista todo parece en orden. El trabajo y los estudios van bien, y sin embargo… falta algo… falta Alguien.

        Vida Espiritual

        Sientes la necesidad de rezar de vez en cuando, dedicar algo de tiempo a orar, a pensar delante de Dios o a hablar con Él, vivir algo más cerca de los sacramentos. Te gustaría tener un mejor tono en tu vida espiritual.

        Has recibido una gracia especial en un momento preciso de tu vida: una peregrinación, una experiencia misionera, un voluntariado que no se ha quedado en lo material, la JMJ, la visita del Papa, ejercicios espirituales, etc….

        Vives la vida de gracia y te esfuerzas, en cuanto te resulta posible, por alejarte de las tentaciones y del pecado porque no quieres herir tu amistad con el Señor.

        Generosidad

        Sientes un deseo de ayudar a los demás. A veces sueñas con una entrega desinteresada y exclusiva que ocupe no sólo alguna hora a la semana, sino que polarice la vida misma. Las necesidades de los demás, de los más pobres, de los más débiles, te dejan pensando y hacen surgir en ti el deseo de hacer algo por ayudarles.

        Quizás desde niño has sentido el deseo de entregar mi vida a Dios y ser sacerdote o monja, misionero o consagrada. Después con los años este deseo ha desaparecido hasta que de repente se presenta de nuevo como una posibilidad real.

        Eres generoso con los demás en la vida de todos los días o colaboras con ellos, enseñas catecismo, animas algún grupo, te entregas al volutariado…

        Reclamos interiores

        En tu corazón hay una gran sensibilidad para “escuchar” el mensaje del Señor como llamada a seguirlo: por ejemplo, una idea en la predicación te hace vibrar algo dentro, una carta de un amigo o de un sacerdote, una conversación con tus amigos, un libro que te deja preguntas abiertas.

        Te llama mucho la atención el ejemplo de un amigo o una amiga que ha respondido a la llamada de Dios a entrar en el seminario o en un convento.

        Sientes fuertemente el disgusto por la carencia de vocaciones a la vida consagrada y te parece que estaría bien que más respondieran que sí y con generosidad al Señor.

        Vives interiormente dudas a propósito de la vocación y no te sientes tranquilo.



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           Quién llama? >
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        Congregación de los Legionarios de Cristo y  movimiento Regnum Christi. Amar a Cristo, servir a los hombres, edificar la Iglesia. 2012

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